La regla del minuto

Érase una vez una chica MUY desordenada que dejaba cosas sin hacer de un día para otro.

Viéndose un día aplastada, literal y metafóricamente, por cosas sin hacer decidió ponerle remedio. Buscando y buceando en su mente encontró una información leída tiempo atrás por los mundos perdidos de internet, el Santo Grial para las personas con tendencia al desorden: realizar todas aquellas tareas que costasen menos de un minuto.

¿Colgar un pantalón? Menos de un minuto.

¿Poner los zapatos en su sitio? Menos de un minuto.

¿Limpiar la taza del desayuno? Menos de un minuto.

¿Limpiar el espejo? Menos de un minuto.

etc.

Pasó el tiempo y se atrevió a dar un paso más allá.

¿Recoger el cuarto? 2 canciones.

¿Limpiar cocina? 3 canciones. 

¿Cocinar? Un capítulo de una de tus series favoritas. Adelantas tarea seriéfila y cocinas algo rico a la vez.

Y si bien el caos reinaba de vez en cuando en su plácido mundo, ya no existía esas montañas de tareas que la aplastaban en los viejos tiempos.

Moraleja para el día de hoy:

Deja para mañana lo que puedas hacer hoy, excepto si te cuesta menos de un minuto.

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Amores de…

No vengo a hablar de amores de verdad, ni de flechazos. Hoy quiero hablar de esos amores de metro, de cine, de supermercado, playa, bus, blogs…

Esos amores donde no hay amor, sólo conexión.

Conectados por una mirada, una sonrisa, unas palabras o un texto. Fugaces o repetitivos. Infieles, porque hay más de uno, y de dos y de tres.

De esos que te hacen afrontar un lunes con buena gana o te levantan el ánimo un domingo.

Y en esas me encontré yo este domingo por la mañana, haciendo la compra de la semana, cuando nos cruzamos en un pasillo, y en el siguiente y en el siguiente de ese siguiente. Y en todos esos tropiezos la sonrisa, la mirada y la educación que te hacen sacar la sonrisa más sincera de toda la semana. Y este domingo, por lo menos yo, vuelvo para volvernos a tropezar.

)

Y esta vez… ¿qué?

¿De qué escribo?, ¿será el blog definitivo?, o, por el contrario, ¿caerá en el pozo del olvido sin darme cuenta?

Que la intención está, hasta me he bajado una aplicación para el ipad en un modo motivación total (¡ojo! 5 dólares), así que ahora sí que sí.

Ya he crecido, ya soy una adulta, ya puedo estrenarme por todo lo alto por estos mundos y aún así no lo escribo muy convencida.

Mi nombre es Elena y con el blog hemos topado así que relajaros y…bienvenidos, prometo que la intención está.