La regla del minuto

Érase una vez una chica MUY desordenada que dejaba cosas sin hacer de un día para otro.

Viéndose un día aplastada, literal y metafóricamente, por cosas sin hacer decidió ponerle remedio. Buscando y buceando en su mente encontró una información leída tiempo atrás por los mundos perdidos de internet, el Santo Grial para las personas con tendencia al desorden: realizar todas aquellas tareas que costasen menos de un minuto.

¿Colgar un pantalón? Menos de un minuto.

¿Poner los zapatos en su sitio? Menos de un minuto.

¿Limpiar la taza del desayuno? Menos de un minuto.

¿Limpiar el espejo? Menos de un minuto.

etc.

Pasó el tiempo y se atrevió a dar un paso más allá.

¿Recoger el cuarto? 2 canciones.

¿Limpiar cocina? 3 canciones. 

¿Cocinar? Un capítulo de una de tus series favoritas. Adelantas tarea seriéfila y cocinas algo rico a la vez.

Y si bien el caos reinaba de vez en cuando en su plácido mundo, ya no existía esas montañas de tareas que la aplastaban en los viejos tiempos.

Moraleja para el día de hoy:

Deja para mañana lo que puedas hacer hoy, excepto si te cuesta menos de un minuto.